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Reflexiones de Año Nuevo...
Disclaimer: esta entrada es eterna (4.800 palabras aprox.), pero si la lees completa, puede que encuentres ideas útiles para la vida...
Es una reflexión de lo que quiero sea mi año (y los próximos), en base a mis mayores aprendizajes del 2025.
Quedó profundo, poético, filosófico, volado, lo dejo a tu criterio...
Pero lo que sí te garantizo, es que encontrarás algo útil.
Porque los principios que toco son universales y corren para todo ser humano.
Te pongo en contexto...
El martes conversé con un amigo sobre lo extraño que se nos estaba haciendo a ambos el año nuevo y el resto de fechas de fin de año.
Supongo que se debe al alto nivel de carga que ambos tuvimos durante las últimas semanas.
Al final...
Son el “modo supervivencia” o “trabajo intenso” los que no nos dejan disfrutar y estar presentes de las cosas la mayoría de las veces.
Creo que a eso se debe el que no me sienta de una manera “especial” este año nuevo.
(Tampoco me siento mal, solo que siento que “le falta brillo” o ese toque más “mágico” que antes sentía... no le he dado muchas vueltas a decir verdad, he estado muy enfocado en “hacer cosas” los últimos días jajajaj).
Pero siendo objetivo y mirando hacia atrás, fue un año tremendo!!
Un año en el que disfruté mucho, sufrí bastante también, profundicé un montón en varias amistades, amé profundamente (y también pasé por una ruptura), reí mucho, lloré mucho...
Pasé por infinidad de cambios y aprendí más de lo que alguna vez imaginé se podía aprender.
Trabajé cientos y cientos de horas, ayudé a decenas de personas, conocí a muchos de mis referentes de toda la vida...
Facturé más de lo que me hubiera imaginado poder hacer hace unos años y he podido comprarme todo lo necesario para que sea muy difícil fallar (si le meto las horas y esfuerzo necesarios), en la próxima década de trabajo que proyecto.
(En términos de conocimiento, recursos, equipo, contactos y herramientas...)
Además y haciendo memoria...
Corrí 4 medias maratones y retomé el gimnasio (que me tiene muy contento).
Lancé 42 episodios para el podcast de Haciéndola (nunca pensé que llegaría a trabajar ahí, con Oski y tanta gente bacán!).
Co-produje junto a uno de mis mejores amigos los primeros dos episodios de “Side Project”, nuestro propio podcast (para el que, por cierto, ya tenemos primer invitado externo y sponsor!).
Armé mi primer infoproducto/programa de consultoría (un mini “parto” de 4 meses pero que me tiene orgullosísimo y que está a días de empezarse a vender).
Fui coach de ecommerce para más de 20 personas en uno de los programas top de Latinoamérica... (tampoco me esperaba esto, pero fue genial!).
Leí 69 libros (géneros variados, entre ellos Novelas, Poesía, Ensayos, no solo No Ficción.)
Ayudé a mis dos clientes principales a facturar cientos de miles de dólares vía anuncios e emails.
Y viví uno de los mejores años de mi vida...
Ahora que lo pongo en perspectiva y me doy el tiempo de reflexionar al respecto.
También, como dije antes, creo que es el año en el que más he aprendido.
En todo ámbito...
Pololeo, amistades, trabajo, carrera, autoconocimiento, modelos de cómo funciona el mundo, toma de decisiones, psicología, persuasión, negocios, venta, perspectivas varias, ufff...
No sé siquiera si pueda listar todo.
Pero... ¿A qué le atribuyo tanto aprendizaje?
Cuatro cosas en particular.
Lo primero: El desarrollo y rienda suelta a una curiosidad insaciable.
Este año fue de probar y probar y probar cosas nuevas, literalmente todos los meses.
Distintos modelos de negocio, distintos nichos, distintos géneros literarios, distintas comidas, distintas experiencias, ver a gente diferente todas las semanas, consumir, probar, descubrir y aumentar el volumen y variedad del contenido, referentes y medios con los que aprendo.
Compré más de 200 libros, leí al menos un cuarto de ellos, vi decenas de videos y cursos, presencié decenas de podcast y estreché la mano de diversos expertos en ellos.
Aprendí y absorbí, cual esponjita en medio del mar, todo lo que tuve a mi alrededor.
Escuchar, ver, leer, invertir en conocimiento y repetir... Todos los santos días.
Creo que es el año en el que más he gastado en educación además...
(Estimo que cerca de 7000 dólares, de mi propio bolsillo, por supuesto... lo que me enorgullece más todavía.)
Lo segundo: Tomar acción y mostrarse más, para generar más y mejores oportunidades.
Algunas oportunidades llegan en “bandeja de plata”, lo cuál me sorprendió en un principio. Pero el resto, hay que buscarlas o generarlas. La suerte se puede crear, o al menos, puedes aumentar tus chances de tenerla.
¿Cómo?
Mostrándote más, prestando atención y tomando acción.
¿Aprendizajes respecto a lo de arriba?
También hay oportunidades que se pierden de no actuar rápido... A veces es mejor tomar la decisión y luego echarse para atrás si no estamos listos (o forzarnos a estarlo), que perder la oportunidad por no tomar la decisión cuanto antes.
Tercero: Llevar un diario.
Desde Mayo que escribo todos los días, casi sagradamente. Hubo días en donde escribí al día siguiente sobre el día anterior... los días más trasnochados principalmente.
Pero no hubo día sin registrarse desde que empecé.
¿De qué sirvió?
Te sorprendería la utilidad que puede tener un diario...
En este artículo hablé en profundidad sobre los principales beneficios:
Al igual que en el primer episodio de nuestro podcast con Benja:
Pero en resumen, este año me ayudó a:
Tomar mejores decisiones.
Identificar patrones positivos y negativos, sesgos y auto engaños
Revivir escenas preciosas de mi vida y otras, no tan lindas.
Recordar detalles ínfimos que de no haberse escrito, se habrían perdido.
Reconectar con partes profundas y vulnerables de mi mismo.
Ver cómo evolucionaban mis pensamientos, cómo se articulaban mejor mis ideas.
Leer algunas reflexiones de mi yo del pasado y revivir días completos, detalle a detalle.
Tal y como dije en el post: me ha ayudado a aprender y reflexionar sobre mi pasado.
Y por supuesto, sobre mi presente...
Al ir escribiendo día a día, pude documentar, analizar y condensar, decenas de ideas, aprendizajes y frases que pude ir recopilando día a día. Ya sea para guardarlas, desarrollarlas, desenmarañarlas, discutirlas y/o ponerlas en tela de juicio.
(Ya te mostraré en futuros posts algunos aforismos (sentencias breve que se proponen como reglas, principios o máximas concisas y profundas, según la RAE) que fui escribiendo durante mis días...)
Además...
El mero hecho de explicarle a mi lector imaginario las situaciones o aprendizajes, en cierta manera también propició una especie de “técnica de Feynmann” que también pude identificar a la hora de contarle a otros mis historias, mis días o incluso, sobre estos mismos aprendizajes...
(Técnica de Feynmann: Al enseñar y explicar conceptos complejos de manera simple a terceros, también aprendemos nosotros. “Cuando uno enseña, dos aprenden” dice Robert Heinlein...
¡Amo esa frase!)
Y cuarto...
Buscar siempre el “estar presente” y la autoconsciencia.
El estar presente (mediante estrategias de mindfulness, respiración, escritura, algunos tips de Cal Newport (autor de Deep Work y otras joyitas varias) y el deporte...) fue clave para ir prestando atención de calidad a todo lo que ocurría a mi alrededor.
En los podcast donde curé contenido de forma presencial, por ejemplo, necesité de una atención completa, durante 2 horas (en promedio) todos los viernes (a veces incluso con jornadas dobles), para poder identificar los mejores momentos (o aquellos con un mayor potencial viral)...
Lo que como consecuencia, propició muchísimo el aprendizaje y absorción de absolutamente todo lo que estaban diciendo!
Pude además, por dar otro ejemplo respecto a la presencia...
Darme el lujo de permitirme una vida muy intensa en términos de volumen y variedad de cosas por hacer en el día a día, (para algunos equilibrada, para otros desequilibrada, hice una encuesta al respecto jajajaj), sin caer en burnout, mucho estrés o ansiedad, solo por el hecho de vivir en el momento, cada cosa, una a una, con foco, hasta terminarlas.
Ahora, respecto a la autoconsciencia...
(Y aquí me vuelo un poco quizás)
Al escribir de mi experiencia, mis aprendizajes, mis ideas, mis creencias, mis sensaciones, mis problemas, lo que soy, lo que no soy, lo que quiero, lo que no quiero o sobre mi vida en general...
Y al conectarlo con conceptos más espirituales como la presencia, el ego, la consciencia, incluso Dios.
El nivel de perspectiva que uno puedo alcanzar sobre si mismo, el nivel de “desapego” frente a lo que “eres” o no, lo que “es tuyo” o “te pertenece” y lo que no, “tu identidad” o el cómo “te perciben” los demás...
Es enorme.
Deja de importarte el qué dirán, deja de importarte el juicio externo, dejas de preocuparte por las cosas materiales, o el caos, o la incertidumbre, o la pérdida... es magnífico.
(Obvio somos humanos y forma parte de la dualidad el “recaer”, pero para eso podemos crear ciertos “protocolos”, ya te hablaré de eso en próximas entradas...)
Algunos beneficios que he visto de esto...
La ansiedad prácticamente desapareció de mi vida (al menos por periodos largos) y hoy solo vuelve a la sexta taza de café o cuando me queda alguna embarrada.
Tomo mejores decisiones y me siento más alineado con lo que quiero y siento que debo hacer.
Digo que no sin problemas a lo que siento no se alinea con mi plan futuro.
Agrego velocidad a prácticamente todos mis movimientos.
Estoy más presente y hago más cosas.
Y me siento bien, pleno, en paz, con propósito y feliz...
A pesar de que quizás el resto me vea y piense: ”está un poco loco este wn...”
Es impresionante... tanto, que siento que incluso se me está haciendo difícil explicártelo.
(Aunque puede ser dado a la complejidad, subjetividad e inmaterialidad de los conceptos, quizás en otro post hable de eso en más detalle y con mayor profundidad, por ahora quédate con que estoy muy feliz de haber trabajado mi presencia y autoconsciencia en el día a día ;) )
“Suena interesante Jose, me alegro por ti!
Y ahora... cuáles son los siguientes pasos?
Mucha reflexión, pero... tienes metas de fin de año?”
Buena pregunta...
Este año va a estar intenso y me encantaría hacer muchísimas cosas.
Pero dado a que el anterior aprendí bastante y a que le he dado mucho valor al foco este último tiempo...
No haré gran variedad de cosas, pero si me enfocaré en 3-4 que muevan mucho la aguja en todo sentido.
¿Focos principales?
Salud.
Riqueza.
Relaciones.
Siempre... esas son mis bases.
¿Cómo las trabajaré y de qué modelos mentales me apalancaré?
(Modelo mental: Representación simplificada de cómo funciona el mundo (parte de este, o algún fenómeno del mismo))
Uuuuh ahí empieza lo interesante...
Vamos al detalle:
Este año planeo construir en base a los siguientes modelos mentales:
Apalancamiento.
Interés compuesto.
Juegos infinitos.
¿Por qué?
Ya entraré en el detalle de cada uno, pero la razón principal es la siguiente:
Este año fue mucho de “hacer lo que quería”.
Pero este año, haré lo que se requiera.
Tengo ciertas ambiciones y metas...
Y para ello, será necesario mucho trabajo, durante mucho tiempo.
Pero...
Hay tres palancas que aprendí el año pasado, que pienso usar para hacer de este viaje algo más llevadero, óptimo y alineado con lo que quiero y mi sentido de vida.
La primera, es el concepto de apalancamiento.
Vamos a tratar de definirlo y explicarlo con peras y manzanas...
¿Recuerdas las clases de física del colegio? Cuando se hablaba de palancas... (?)
No importa...
Una palanca, en términos físicos, te permite gracias a un fulcro (punto de apoyo) y un brazo...
Mover más peso, con exactamente la misma fuerza, del que podrías mover, si la aplicaras de manera bruta sobre el objeto.
En términos aún más simples, e ilustrándolo con un ejemplo...
Puede que no puedas mover una piedra de 100 kilos a pulso.
Pero si podrías moverla usando una rama lo suficientemente larga y otra piedra como punto de apoyo, gracias al efecto palanca.
¿Ya te suena? Fantástico...
De hecho, Arquímedes decía de manera figurativa lo siguiente: «Dadme una palanca lo suficientemente larga y un punto de apoyo donde colocarla, y moveré el mundo».
Entonces, volviendo al concepto...
Una palanca, es algo que te permite “mover algo más pesado” de lo que podrías mover solo, con exactamente la misma fuerza.
¿Te hace sentido?
Genial... ahora viene lo entretenido.
El concepto de palanca o apalancamiento, también aplica por ejemplo, a los negocios!
Jeff Bezos, por ejemplo, no podría llevar a cabo todas las operaciones de Amazon el solito...
¿O si?
¡Imposible!
Solo tiene 24 horas.
(Al igual que todos nosotros.)
Necesita de palancas...
Es decir, cosas que le permitan “mover cosas más pesadas, más grandes y en volúmenes mayores”, con exactamente la misma fuerza (o en este caso, el mismo tiempo).
(O al menos esa es una forma de verlo... ¿Te hace sentido? Bacán, sigamos.)
“¿Pero Jose, cuáles son esas palancas entonces?”
Naval Ravikant en su libro, escrito por Eric Jorgenson, “El Almanaque de Naval Ravikant” dice que existen 4 tipos de apalancamiento en el mundo de los negocios.
Dos que requieren del permiso de otros: Capital y mano de obra.
(¿Por qué requieren de permiso? Alguien tiene que darte capital o alguien tiene que decidir seguirte...)
Y dos que no lo requieren: El código (programación) y los medios (contenido multimedia).
(¿Por qué no requieren de permiso? Porque gracias a internet y redes sociales como Instagram o YouTube, cualquiera puede distribuir contenido multimedia o código a muy bajo costo (incluso gratis), sin pedirle permiso a nadie.)
Si tienes capital, puedes comprar equipo o pagar mano de obra... por ende, puedes hacer más cosas que generen valor con tus 24 horas.
Si alguien te sigue, ya sea porque resuena con tu propósito (o porque voluntariamente decide apoyarte sin recibir nada a cambio sea cual sea su razón)... puedes hacer más cosas que generen valor, con tus mismas 24 horas.
Si creas una aplicación (código), que puede entregar una solución por ti, a miles de personas al mismo tiempo (ahí tocamos el concepto de escalabilidad; qué tan capaces somos de llegar a más gente y de crecer!), sin que tengas siquiera que venderles 1 a 1 en persona o en una llamada, por ejemplo... puedes hacer más cosas con tus 24 horas, mientras que, además, entregas mucho valor a muy bajo costo.
Y finalmente...
Si haces un reel o video de YouTube, que puede llegar a millones de personas (sin que tengas que usar más tiempo en mostrarte o en generar esas “conversaciones”), prácticamente de manera gratuita, ya sea para promocionar algún producto o servicio, o para monetizar esa atención a través de anuncios o un producto de fácil replicabilidad (información (más medios) o código).
Adivina...
Puedes hacer más cosas con tus 24 horas, mientras entregas mucho valor a muy bajo costo.
¿Se entienden los conceptos de apalancamiento?
Genial... porque entenderlos te va a cambiar la vida.
Mi primera palanca por ejemplo, fue Chat GPT.
¿Por qué?
Porque me permitía hacer mucho más, en menos tiempo.
Mover más, con “la misma fuerza”.
Eso me permitió tomar más pegas... lo que se tradujo en más plata.
Lo que se tradujo en capital, que me permitió comprar equipo...
Y hoy, ese equipo, me permite jugar con nuevas fuentes de distribución, como por ejemplo, YouTube o Instagram (medios), que me permitirán vender de mejor manera mi servicio de consultoría (más medios)…
Que espero se traduzca en más lucas (capital), para contratar a gente (mano de obra) y así poder crear más contenido y anuncios (medios) para llegar a más gente (más capital) y así hacer crecer la empresa!
¿Ves como todas las palancas se van sumando para “mover algo más grande”?
Ese es el poder del apalancamiento querido lector o lectora.
Y mi objetivo es explotarlo este año...
¡Lo que va a ser un desafío muy entretenido!
Pero vamos ahora al segundo concepto que tu tiempo es valioso...
Interés compuesto.
¿Qué es el interés compuesto?
Es un concepto complejo para el cerebro humano, ya que estamos diseñados para pensar principalmente de manera lineal, no exponencial...
Pero trataré de explicarlo de la manera más sencilla posible, con algunos ejemplos que fui pinponeando con Chat GPT jajajaj
Hablemos en términos de lucas para que sea bien sencillo.
Primero... ¿Qué es un interés?
(Pido perdón de antemano a los economistas si la cago en algo...)
En principio, puede ser una recompensa o un costo, dependiendo de si eres quien presta las lucas o quién las pide prestadas...
Si tú prestas la plata, el interés es la recompensa que te pagan por:
Esperar para recuperar tu plata, y...
Asumir el riesgo de que algo salga mal.
Ejemplo: prestas $10.000, con la condición de que, por el préstamo, te devuelvan además un 10% extra por cada mes que pase sin que se te devuelva el dinero.
Esos $1.000 pesos extra del primer mes, es el interés.
Si tú pides dinero prestado, por el contrario, el interés es el costo extra que pagas por:
Poder usar plata (que antes no tenías) ahora, y...
Devolverla después de cierto tiempo.
Ejemplo: pides $10.000, con la condición de devolver además un 10% extra por cada mes que pase sin que hayas devuelto el dinero.
Esos $1.000 pesos extra del primer mes, es el interés.
En este caso particular, para ilustrar el concepto de interés compuesto, pondré el caso de una recompensa por prestar...
Ahora, antes de entrar al concepto de interés compuesto, quizás sea válido preguntarse;
¿Cómo funciona el interés simple?
No entraremos taaaan en detalle, pero en sencillo y volviendo al mismo ejemplo...
Cuando tenemos un interés simple, el “extra” (el interés) se calcula siempre sobre la plata original ($10.000), sin considerar lo que ganaste en el proceso.
Pongámonos en el caso de que tú eres quien presta (por ende, eres el que cobra el interés!)
Supongamos que el trato es así:
Prestas $10.000
Con la condición de que, por asumir el riesgo, te paguen $1.000 de interés simple, por mes.
Al final te devuelven tu plata original + los intereses
Entonces:
Mes 1: ganas $1.000
Mes 2: ganas $1.000
Mes 3: ganas $1.000
Total en 3 meses: $3.000 de intereses.
Y cuando termina el préstamo:
Te devuelven tus $10.000
Más los $3.000 de interés
Total: $13.000
¿Se entiende?
Genial...
Aunque ya ganaste $1.000 el mes 1, el mes 2 no te pagan intereses sobre $11.000.
Te pagan de nuevo sobre los mismos $10.000.
Por eso es interés “simple”: siempre es el mismo cálculo; se calcula sobre la plata original, sin considerar lo que ganaste en intereses.
Ahora...
¿Qué es el interés compuesto y cómo aplica a este ejemplo?
Cuando tenemos un interés compuesto, el “extra” (interés) se calcula sobre el total nuevo (tu plata + los intereses que ya se generaron) y no sobre la plata original.
O sea:
Ganas interés… y después ganas interés, sobre ese interés que ganaste.
Vamos al ejemplo para ilustrarlo mejor!
Entonces...
Mismo caso: $10.000 y 10% por cada mes.
Supongamos que el trato final quedó así:
Prestas $10.000
Con la condición de que, por asumir el riesgo, te paguen 10% de interés, del valor total acumulado (es decir, considerando los nuevos intereses en el cálculo), por mes (o sea, el primer mes eso equivale a $1.000, pero luego se ajusta considerando los intereses).
Y que cada mes el interés se calcula sobre el nuevo total (capital inicial + los intereses generados).
Para así, al final, devolverte el total acumulado.
Entonces:
Mes 1: ganas $1.000 (10% de $10.000) - Total acumulado: $11.000
Mes 2: ganas $1.100 (10% de $11.000) - Total acumulado: $12.100
Mes 3: ganas $1.210 (10% de $12.100) - Total acumulado: $13.310
Total en 3 meses: $3.310 de intereses.
Y cuando termina el préstamo:
Te devuelven tus $10.000
Más los $3.310 de interés
Total: $13.310
¿Interesante no?
“Entiendo Jose, pero son 310 pesos de diferencia. ¿Qué importa si el interés es simple o compuesto?”
¿Qué pasa si en vez de 10% el interés compuesto es de un 8%, pero en vez de $10.000 tienes $10.000.000?
El primer año, tendrías $10.800.000
....
Al año 50 tendrías $469.016.125 sin haber sumado un solo peso extra.
Eso significa que en 50 años tu monto se multiplica por 46,90
Todo gracias al interés compuesto.
(8% anual es lo que se suele decir renta el mercado estadounidense anualmente en promedio... Por lo que se considera una buena referencia!)
¿Interesante, no?
Ahora que lo tenemos más claro... vamos a la explicación!
Naval Ravikant también plantea en su libro que:
“Todos los retornos en la vida, ya sea en riqueza, relaciones o conocimiento, provienen del interés compuesto.”
Y no podría estar más de acuerdo.
Cada libro que leí este año, era conocimiento que se iba componiendo...
(Muchas veces sentí durante mis lecturas que, de no haber leído antes ciertos principios o conceptos, no habría podido entender muchas de las nuevas ideas o incluso, libros enteros!)
Cada aprendizaje, era algo que me servía para más adelante o con lo que luego otra cosa resonaba...
Cada entrada al diario, cada copy escrito, cada palabra puesta sobre el papel, se traducía en una mejora en mi escritura...
Cada salida con amigos, una amistad que se fortalecía y crecía en base a lo que ya se había construido, vivido o conversado anteriormente...
Cada conversa profunda, cada muestra de cariño, cada detalle, cada pedacito de información, se iba componiendo con las iteraciones pasadas.
Me parece algo increíble, literalmente algo “difícil de creer”...
Pero es cierto.
Y si prestas atención, llevas un registro, tratas de ser consciente de ello y estás presente, tarde o temprano te vas a dar cuenta...
Que entretenido, ¿no?
En fin, por eso este año me pienso enfocar aún más en esto del interés compuesto...
En todo sentido.
Más medios arriba (infoproductos, servicios paquetizados, reels y videos de YouTube), más views que se componen en el tiempo, más impacto, más confianza a escala (que se traduce en más ventas), más afectación, más retorno en el largo plazo.
Más lucas invertidas, más capital y más interés sobre los intereses, un colchoncito más seguro y más lucas en el largo plazo.
Más libros leídos, más conocimiento que se refuerza, suma y complementa, más sabiduría en el largo plazo.
Más escritura, más ideas que se articulan y pensamiento que se desarrolla, mejores ideas y decisiones en el largo plazo.
Más conversaciones, amor y experiencias compartidas, relaciones más profundas en el largo plazo y una vida que vale la pena ser vivida.
Adoro el interés compuesto...
Espero se haya entendido bien.
Pero vamos con el tercer concepto que ya te he robado mucho tiempo...
Juegos infinitos.
¿Qué es un juego infinito?
Uno que no termina... obvio!
Pero... ¿Por qué querrías jugar un juego que no termina nunca?
Aaaaaah...
Buena pregunta.
Apuesto a que alguna vez escuchaste alguna de estas frases...
Enamórate del proceso.
Disfruta el camino.
No es el destino, es el viaje.
El éxito son hábitos, no un evento.
La disciplina le gana a la motivación.
La constancia supera al talento.
Seguro que si... Son clásicas!
Bueno.
Amo esa filosofía…
Ahora te explico por qué:
Durante los últimos años me he planteado ciertas metas.
Y por fortuna, esfuerzo, un poco de ambas quizás...
La gran mayoría se han cumplido.
Algunas demoran más de lo esperado... pero siempre llegan.
Y la sensación al alcanzarlas siempre es la misma:
”¡Qué rico! Y ahora... ¿Qué sigue?”
Lo que es, interesante jajajaj
Ese siempre “querer algo más”...
En psicoanálisis, según Gabriel Rolón (y lo que aprendí en su libro Encuentros que leí este año, muy recomendado por cierto…).
(Y pido perdón a los psicólogos de antemano si la cago con algo jajajaj)
A esto se le conoce como:
Metonimia del deseo; El deseo de desplaza siempre de un objeto a otro, no se detiene nunca y no hay manera de satisfacerlo de una vez y para siempre.
Y citando a Gabriel...
”Todo deseo es, básicamente, un deseo insatisfecho. La pulsión (ese empuje que no cesa), garantiza justamente la imposibilidad de alcanzar la satisfacción total y asegura nuestra condición de sujetos deseantes.”
Lo importante de este concepto...
Es que, en teoría, nunca podremos dejar de desear “algo”.
Lo que me llevó a hacerme las siguientes preguntas:
“Ok, si siempre que logre algo, voy a terminar deseando “algo más”...
¿Qué actividades puedo hacer para, cada día de mi vida, hacer algo que:
Me guste.
Me mantenga al límite.
Genere algún tipo de interés compuesto.
No tenga techo de crecimiento.
Genere beneficios en el largo plazo.
Y a su vez, no me aburra...
Para que ese “querer algo más” nunca más llegue (o al menos esté muuuuy lejos) y así, pueda vivir presente en el día a día, sabiendo que quizás jamás lo voy a alcanzar?”
Complejo... ¿no?
Y la pregunta que siguió a esa, te la hago a ti ahora...
“Si estuvieras obligado a jugar un juego infinito, o que, al menos, durase toda tu vida... ¿Cómo te gustaría que fuera?
¿Qué cosas disfrutas, en las que nunca podrás dejar de trabajar y mejorar, que te gustaría hacer por el resto de tu vida?”
Responde a estas preguntas por favor...
Porque las respuestas son clave para definir la vida que quieres y por ende, las decisiones que tienes que tomar en pos de alcanzarla.
Para mi...
Esos juegos infinitos (aquellos que sé que no tienen un fin y que disfruto solo por el mero hecho de jugarlos), son los que ya mencioné implícitamente más arriba:
Jamás podré leer todos los libros del mundo y jamás me cansaré de leer.
Jamás podré aprender todas las materias que me gustarían y jamás me cansaré de aprender.
Jamás podré escribir todo lo que me gustaría recordar, capturar, crear o desarrollar, pero a su vez, jamás me cansaré de escribir.
Jamás podré acumular toda la riqueza que me gustaría acumular y aún así, jamás me cansaré de intentarlo.
Jamás podré hacer todos los amigos que quisiera y jamás podré profundizar hasta el punto de conocerlos como me gustaría. Pero al mismo tiempo, jamás me cansaré de buscar nuevas amistades y de buscar esa profundidad.
Jamás podré amar a todas las personas que quisiera...
Seguramente tampoco podré tener las conversaciones profundas que me gustaría tener con ciertas personas.
O nunca podré hacer todas las preguntas que me gustaría...
O fijarme en los detalles que desearía, o escuchar y anotar esas historias que anhelo escuchar, documentar, revivir o completar.
Pero a su vez...
Jamás me cansaré de amar, de tener esas conversaciones profundas, del cariño, de las preguntas, de los detalles, de las historias, de escuchar.
Esos son mis juegos infinitos. Mi razón de ser. Lo que le da sentido a mi vida.
La razón de mi disfrute, de mi gozo, del por qué estoy agradecido con Dios por haberme permitido venir a este mundo, en esta época, este país, con esta familia, estos amigos, estos amores, estos conocidos, estas personas.
Y no me cansaré de jugarlos nunca.
Este año, será tratar de seguir jugándolos...
Un año para seguir conociéndome a mi mismo, con el objetivo de encontrar más.
Para así, hacer de cada uno de mis días algo que quisiera repetir por el resto de mi vida.
¿Cómo lo conseguiré?
Diseñando y construyendo la vida que quiero...
A través de la acción, de decisiones, de proyectos y de intención.
No del “piloto automático”...
Ya no quiero que la vida “me pase” o que los eventos “me ocurran”.
Quiero ser el responsable absoluto de mi vida y lo que pase con ella.
Y si algún día vuelvo a caer...
(Que obvio puede pasar, al fin y al cabo soy igual de humano que tú.)
Y me vuelve a importar demasiado la opinión de los demás...
O vuelvo a caer en miedos y dejo de hacer lo que quiero hacer por ellos...
O en dudas que me priven del tomar acción, nuevos riesgos o aventurarme...
O me dejo estar y decido quedarme quieto para no salir de la zona de confort...
O me pierdo en algún vicio, en ideas negativas, o lo que sea...
Entonces volveré a leer esto.
Y me acordaré de aquello a lo que vine....
Y de lo que es importante para mi...
Y de mis juegos infinitos...
Y de que no necesito absolutamente nada, ni el permiso de nadie para jugarlos.
Y de que estaré bien, porque no necesito de nada más...
Y que esta vida es preciosa, con lo bueno y lo malo que tiene.
Y que la mejor manera de honrarla, es siendo felices.
Y haciendo de ella lo que queramos...
Desde el corazón, siempre buscando la virtud.
Ese será mi 2026...
¿Cómo va a ser el tuyo?
Espero te hayan gustado las reflexiones y hayas aprendido algo.
Te quiero mucho.
Un abrazo grande,
José Pablo Regeasse Fuchslocher
P.D.: Si te gustó este post, no olvides suscribirte!
P.D.2: Si te gustaría una bajada más práctica, con ejemplos claros sobre qué haré durante este 2026, en vez de cómo lo enfrentaré…
Te leo en los comentarios del post!
Si hay quorum… saco nueva entrada explicando qué haré, para qué y cómo! ;)
